
Techo y bafles
La mayor superficie disponible, la palanca más potente sobre los grandes volúmenes.
Ver techo y bafles →Solución oficina y espacio diáfano
En una oficina abierta, el ruido es la primera causa de pérdida de concentración. No el volumen bruto: las voces que se entienden sin querer. Unos paneles acústicos bien colocados absorben la reverberación, hacen bajar el nivel sonoro de fondo y devuelven la inteligibilidad al habla cuando hace falta, discreta el resto del tiempo. ACOUSTELIO diseña estos paneles a medida para tus oficinas, imprimibles con tus colores y certificados al fuego para pública concurrencia.

El problema
Una planta abierta acumula las fuentes sonoras. Conversaciones, llamadas, teclados, tonos de llamada, la máquina de café. Cada una es soportable por separado. Juntas, y devueltas por superficies duras como el vidrio, el hormigón o un suelo liso, se suman y se estancan. El sonido no se evacúa, da vueltas. Eso es la reverberación.
Se añade un círculo vicioso bien conocido por los acústicos: el efecto Lombard. En el ruido, uno sube espontáneamente la voz para hacerse oír. Así que el vecino sube la suya. Y el nivel trepa, escalón tras escalón. Un espacio diáfano pasa fácilmente de 55 a 65 dB(A) en punta, y cada tramo de 10 dB duplica aproximadamente la sensación de volumen.
El coste real no es el ruido en sí, es la atención que roba. Se entiende la frase de al lado, así que el cerebro la escucha. Uno se desconecta, recupera, se agota. La buena noticia: este fenómeno se trata con precisión, y sin obras. Ese es todo el objeto de la corrección acústica.
El reto
Reducir la reverberación no es un lujo de bienestar. Es una palanca directa sobre el rendimiento. Menos distracciones, intercambios más claros, menos fatiga auditiva al final del día. Las reuniones por videollamada se vuelven por fin inteligibles, lo que cuenta cuando la mitad de los participantes están en remoto. Y para la marca empleadora, una planta tranquila envía un mensaje sencillo a equipos y visitantes: aquí se respeta la concentración. Con el trabajo híbrido, la oficina debe justificar el desplazamiento: un espacio donde uno se oye y se concentra se convierte en un argumento de fidelización, no en un detalle de confort.
En cifras, nuestros paneles absorben hasta el 85 % del ruido incidente (NRC 0,85) y reducen la reverberación a la mitad en muchas configuraciones. Son valores medidos en laboratorio, no promesas de marketing. El detalle figura en la ficha técnica que acompaña cada pedido, disponible en el apartado garantías.
Lo que te cuesta
Cuatro efectos concretos de un espacio diáfano mal tratado, que la corrección acústica invierte.
Se entiende la conversación de al lado, así que se escucha sin querer. Cuenta con unos veinte minutos para volver a la tarea tras cada corte.
Forzar la voz y filtrar el bullicio todo el día agota. Al final de la tarde, la energía y el ánimo de los equipos lo notan claramente.
Tanto en persona como en videollamada, una sala que resuena hace difícil seguir al orador. Se repite, se interrumpe, se pierde el hilo y tiempo.
Una planta ruidosa se nota ya al recibir a un visitante o a un candidato. La calma, en cambio, señala el cuidado por el trabajo y por las personas.






El método
Colocar paneles al azar es gastar sin garantía de resultado. Preferimos partir de un objetivo con cifras. El indicador clave se llama tiempo de reverberación, o Tr: el tiempo que tarda un sonido en decaer una vez cortada la fuente. Cuanto más largo, más «suena» la sala. En un espacio diáfano, se busca por lo general un Tr del orden de 0,5 a 0,8 segundos. Por encima, las voces se arrastran y se mezclan.
Esta referencia no es un invento de la casa. La norma francesa NF S 31-080 regula la acústica de las oficinas y define tres niveles: corriente, alto, muy alto. Fija criterios medibles sobre el Tr, el decaimiento del sonido en el espacio y el ruido ambiente. Apuntar al nivel «alto» da un rumbo claro para dimensionar la superficie absorbente, en lugar de un difuso «queremos menos ruido».
Último punto técnico que lo cambia todo: el fieltro PET trabaja sobre todo entre 250 y 4000 Hz, la banda de la voz humana. Es exactamente ahí donde se juega el confort en oficina. Por eso elegimos el grosor, la implantación y la cámara de aire en función de este objetivo, no de una receta única.
¿Corregir o aislar?
Dos respuestas a dos problemas distintos. Nueve de cada diez veces, un espacio diáfano es cosa de corrección, no de aislamiento.
Nuestras soluciones
Combinamos varias familias de paneles según tu planta y tu presupuesto.

La mayor superficie disponible, la palanca más potente sobre los grandes volúmenes.
Ver techo y bafles →
Tratan las reflexiones laterales y visten paredes, recepción y salas de reunión.
Ver los paneles de pared →
Entre los puestos (bench) o de pie, cortan la voz directa entre vecinos.
Ver las mamparas y biombos →La guía
No todas las oficinas se tratan igual. La lógica, sin embargo, es la misma en todas partes: localizar las superficies duras que devuelven el sonido y oponerles justo lo necesario de absorbente, en el sitio adecuado. Así razonamos, sala por sala.
Espacio diáfano. El terreno de juego clásico. Cargamos el techo con bafles o placas para la masa de absorción, añadimos biombos entre filas de puestos y unas cuantas superficies de pared en los grandes paños acristalados o de hormigón. Objetivo: romper a la vez el bullicio global y la voz directa entre vecinos.
Sala de reunión. Volumen pequeño, superficies duras, a menudo una gran mesa y una pared de pantalla. El sonido rebota y la videollamada se vuelve penosa. Unos cuantos paneles de pared bien colocados en los puntos de reflexión bastan para que el habla sea nítida, a ambos lados de la cámara.
Despachos cerrados y cabinas de llamada. Aquí la necesidad se inclina hacia algo de intimidad. Un panel de pared absorbente y una mampara o un biombo reducen el eco y la sensación de caja, sobre todo en las phone box acristaladas que resuenan.
Cabina acústica, phone box, alcoba: ¿hay que pasar por el mobiliario? El mobiliario acústico tiene su lógica: una cabina acústica aísla una llamada confidencial, una alcoba ofrece un refugio para dos. Pero una phone box trata alrededor de 1 m² y se factura a varios miles de euros por unidad. Unos paneles y mamparas absorbentes cuestan mucho menos y tratan toda la sala, no una burbuja. Los dos enfoques se complementan: el mobiliario para la confidencialidad puntual, la corrección acústica para toda la planta. Y si dudas por dónde empezar, la sala de reunión o de videollamada sigue siendo la primera obra en la mayoría de nuestros clientes: volumen pequeño, gran impacto, efecto inmediato.
Recepción, cafetería, zonas de paso. Grandes volúmenes, techos a veces altos, mucha superficie dura. Los bafles de techo hacen maravillas, y una pared distintiva impresa marca el tono desde la entrada. Combinamos confort sonoro e imagen de marca en el mismo sitio.
La diferencia ACOUSTELIO
La mayoría de las soluciones acústicas de oficina se resumen en placas neutras que se intentan olvidar. Nosotros cogemos el problema al revés. Tu logo, tu identidad, un mural o un visual de ambiente se imprimen directamente sobre el fieltro, sin perder nada de absorción. El espacio gana en calma y en identidad, en el mismo gesto.
Ideal para una sede, una sala grabada o un espacio de clientes. Ver cómo funciona la impresión a medida.

El presupuesto
Pregunta legítima, y demasiadas veces envuelta en la niebla. Seamos concretos. Un panel acústico a medida arranca en torno a 49 € según el formato y la impresión. El presupuesto de un proyecto depende sobre todo de la superficie absorbente a instalar, es decir, del volumen a tratar y del nivel de confort buscado.
Para fijar un orden de magnitud: una sala de reunión se trata a menudo por unos cientos de euros, un espacio diáfano completo por unos miles. En lugar de una tarifa por metro cuadrado desconectada del resultado, presupuestamos una implantación que busca un objetivo acústico preciso (el famoso Tr). Pagas el efecto, no un apilamiento de paneles.
El presupuesto es gratuito y llega en 48 h. Detalla la superficie tratada, los formatos, la impresión y el plazo. Tampoco hay coste oculto en la entrega: todo sale en DDP, aranceles e impuestos incluidos.



Cómo funciona
Volumen, superficies duras, objetivos de confort y de reverberación.
Plano de implantación, visual impreso validado, presupuesto claro en 48 h.
Fabricación a medida, clasificada al fuego y documentada en absorción.
Entregado en DDP, listo para colocar, en 10 a 15 días.
Envía tu plano, presupuesto en 48 h.
Pedir mi presupuesto gratuitoPreguntas frecuentes



El ruido de una oficina no se arregla bajando la voz. Se arregla absorbiendo la reverberación, ahí donde nace: en las superficies duras.
El principio que aplicamos en cada planta, del estudio de veinte puestos a la planta de dirección.
Envíanos tu plano o unas fotos y volvemos con una implantación presupuestada y un presupuesto en 48 h.
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